El Renacimiento es un movimiento cultural que tuvo su origen en Italia y se extendió por toda Europa durante los siglos XVI y XVII. Los hombres del Renacimiento quisieron rescatar los valores de la Antigüedad griega y latina, hacerla renacer. Históricamente, el Renacimiento es contemporáneo de la era de los Descubrimientos y las conquistas ultramarinas.
El pensamiento del Renacimiento está influido por el movimiento intelectual del Humanismo. El Humanismo se caracteriza por una valoración del hombre y del mundo, nueva. Se considera que el hombre es la criatura más perfecta de la naturaleza, porque posee la inteligencia, que es capaz de organizar el mundo, según sus necesidades. El humanista era un intelectual que se interesaba por todos los saberes y que se regía por la razón que concibe al ser humano como el eje del universo. De ahí se admira la cultura clásica grecolatina (mitología, amor por la naturaleza y la belleza... etc). Se confía el pensamiento racional y se defiende una nueva espiritualidad, basada en la experiencia individual.
El hombre renacentista es definido como racional, social, intelectual, espiritual, y físico. El estudio de cualquier disciplina se abordó desde posiciones racionales, hubo una clara separación entre el mundo natural y el sobrenatural. Había una admiración por la antigüedad clásica en la que se ven todos los valores que en la Edad Media no se supo continuar. De ahí el estudio de toda aquella época y la imitación de esos autores y temas.
El Renacimiento coincide con una época muy floreciente económica y políticamente, y esto favorece a una visión de la vida optimista y vitalista y una clara idealización en el arte.
La población era católica, pero debido al humanismo, surgió un desmembramiento de la cristiandad, ya que la gente empezó a dudar, con el surgimiento de la Reforma protestante. Estas personas son llamadas reformistas.
El Renacimiento aplicará el arte del concepto clásico: el arte es expresión de belleza y esta ha de captar la perfección, la armonía y el equilibrio. Surgió de ahí la tendencia a la idealización. Es un arte que combina la sencillez y la naturalidad con la elegancia, y que recibe influencia de la mitología.
La estética del Renacimiento es clasicista, y valora el equilibrio, la serenidad, lo armónico y lo natural. Las obras artísticas reflejan la realidad. La estética pretendía captar la belleza. Las estatuas tenían un cuerpo perfecto. La pintura era bella, armónica y perfecta, y dibujaban mucho sobre naturaleza.
El modelo de lenguaje renacentista aspira a la elegancia y naturalidad. En la Literatura la admiración por la cultura grecolatina explica el esteticismo, el platonismo, y la imitación de los escritores griegos y latinos que se toman como modelos. Se refleja los temas de la mitología, naturaleza bucólica (que era una naturaleza idealizada y en armonía con la cual los autores reflejaban sus estados de ánimo y sentimientos). En cuanto a las formas se revitalizan géneros clásicos como las églogas y las epístolas. El soneto es fundamental, proviene del Renacimiento Italiano, y se utilizaba especialmente en la poesía culta.
En España se distinguen dos épocas en el Renacimiento. La primera mitad del siglo coincide con un gran esplendor económico y político en el que triunfarán los valores del Humanismo y el arte más idealista y de temática pagana. En la segunda mitad, España, inicia un proceso de decadencia y aislamiento (guerra contra los protestantes, aplicación de la Contrarreforma) que provocará un abandono de lo pagano y un regreso a temas religiosos. Durante la segunda mitad del siglo XVI empezó la decadencia del Renacimiento, que cayó en un rígido formalismo, y tras el Manierismo dejó paso al Barroco
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