Vida:
Nació en 1527, y murió en 1591. Su vida refleja el confuso momento que se vivía, tensiones entre las tendencias humanistas o renacentistas.
Era un hombre culto, humanista, y un fraile agustino profesor de la universidad de Salamanca. La inquisición lo condenó por defender la lectura de la biblia en su lengua original y por haber vertido al castellano el libro bíblico el Cantar de los Cantares. Tras cuatro años de prisión lo absolvieron y acabo en un alto cargo dentro de su orden religiosa.
Obra:
Fue un extraordinario traductor del latín y del hebreo, sobretodo de los poetas latinos Horacio y Virgilio, y también tradujo los Salmos bíblicos. Escribió libros de tema religioso y moral como la perfecta casada, que trataba sobre la conducta de las esposas, y De los nombres de Cristo.
Poesía:
La mayor parte de sus poesías son odas, cantos de alabanza, escritas en liras, que fueron introducidas por Garcilaso de la Vega. Su poesía sintetiza la cultura renacentista y el pensamiento cristiano. Plantea temas morales, influido por autores como Platón, Virgilio y Horacio, de quien procede su estoicismo, que es el deseo de lograr la virtud, el ansia de paz espiritual, o la alabanza de la vida sencilla.
Una obra muy conocida e la Oda a la vida retirada, que expresa el tópico de “beatus ille”, que significa “feliz aquel, que es un canto a la vida sencilla y austera y al contacto con la naturaleza. También escribió poemas de tono épico como la Profecía del tajo.
Estilo:
Es similar al de Garcilaso de la Vega, y al modelo renacentista ya que es natural y elegante, y destaca por la amplitud de las frases y por los numerosos cultismos que contienen.
Tiene un estilo muy cuidado y utiliza encabalgamientos, que marcan el ritmo de los poemas, y también utiliza aliteraciones.
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